El pasado 30 de Noviembre asistimos al funeral por nuestra compañera Gloria de la Fuente Blanco, fallecida unos días antes. Gloria llegó a nuestra Sección en 1990, recién creada la Facultad de Educación en el edificio Almudena. Se había licenciado en 1980 en la Facultad de Ciencias Políticas, había ampliado estudios en la École de Hautes Études de París y su tesis sobre Organizaciones Agrarias, recién terminada bajo la dirección de Víctor Pérez Díaz, estaba dando lugar a un libro y varios artículos (uno de la cuales, por cierto, contiene la primera observación de que las hijas de agricultores estudian más que sus hermanos). En la Facultad, Gloria comenzó colaborando con María Antonia García de León en varias publicaciones, entre ellas la edición de un Manual de Sociología de la Educación. Animó después una línea de investigación sobre educación y mercado de trabajo, en cuyos sucesivos proyectos consiguió integrar a varios compañeros de la Sección, entre los que tuve la suerte de contarme; de sus resultados dan testimonio artículos en la Revista de Educación, Papeles de Economía y el European Journal of Education. Desde su creación en el año 2000, Gloria se entregó a la docencia en la titulación de Educación Social, con un programa centrado en el Estado del Bienestar, y en 2007 publicó con Rafael Merino una Sociología para la Intervención Social y Educativa que sirviera de texto a sus alumnos. Siempre dispuesta para las tareas comunes, coordinó el Programa de Doctorado de la Sección en sus mejores momentos, entre los años 2003 y 2005, y fue habitual de las Conferencias de Sociología de la Educación. Era de trato afectuoso y reservado, carácter serio y convicciones firmes. Su último artículo en la RASE termina ironizando sobre la extinción de la enseñanza pública en Madrid. La sabíamos casada con Isidro y madre de Mario, y compartimos su felicidad con la inesperada llegada de Sofía. Gloria hubo de jubilarse a finales del pasado curso, y se despidió de nosotros así:

Queridas compañeras, queridos compañeros:
Como sabéis estoy enferma desde hace dos años con una dolencia neurológica, que evoluciona bien, pero muy lentamente. Por este motivo y al cumplirse el tiempo máximo de baja, me han concedido la jubilación. No era esto lo que yo tenía previsto, pero lo acepto con alegría y como una nueva etapa de mi vida, que se abre llena de posibilidades.
Durante veinte años, he impartido clases en esta Facultad, que han sido una parte fundamental de mi vida. Durante este tiempo nuestra sección ha tenido diferentes etapas y yo he tenido la oportunidad de vivirlas. Os quiero dar las gracias a todos y a todas con quien he compartido este periodo por lo que he aprendido de vosotros, por vuestra amistad y por vuestra consideración hacia mí. Hemos tenido momentos buenos y menos buenos, pero todos han sido experiencias interesantes que nos da la vida para que avancemos en nuestro camino.
Aunque ahora deje la docencia, espero que podamos reencontrarnos pronto en algún otro contexto. Os deseo mucha suerte y mucha sabiduría para afrontar el próximo futuro.
Un fuerte abrazo.


No imaginábamos que su enfermedad fuera a agravarse tanto. Isidro nos contó de la resolución y la tranquilidad con que dejó esta vida.